Durante el otoño la naturaleza juega a ser pintora, toma su paleta de colores para combinarlos como nadie dejando destellos de ocres, azules e intensos rojos y dorados.
 
Pocas rutas muestran tan bien la belleza del entorno durante esta época como la Vereda de la Estrella. Remontar el río Genil, saborear la historia del entorno, descubrir la profundidad de sus minas o la inmensidad del castaño abuelo son sólo algunos de sus encantos.
 
 
Desde los primeros pasos todo el Barranco de San Juan se va abriendo camino paralelo al cauce del río hasta mostrarnos algunas de las cumbres más altas de la península. Sin duda hoy ha sido un día que nunca podré olvidar.
 
Mil gracias por acompañarnos en una nueva aventura.

Por Admin