De visita por el Castillo de Otíñar

La provincia de Jaén es sin duda tierra con mayor número de castillos y fortalezas de toda Europa, y además como en el caso del Burgalimar de Baños de la Encina uno de los más antiguos y mejor conservados.

A tan solo 13 kilómetros de la capital se encuentra el castillo de Otíñar muy cerca del pantano del Quiebrajano, la Cañada de las Hazadillas y a la deshabitada aldea de Santa Cristina. Del castillo hay datos a través de documentos medievales que el rey Fernando III, el Santo llega a esta zona denominada Atorimar  en 1228 y las tropas castellanas la arrasan al completo y siguen su marcha en su campaña por tierras musulmanas de Jaén.

Los documentos hablan que en el año 1246 a través del Pacto de Jaén, se decide levantar sobre la antigua fortificación musulmana un castillo cristiano con una sola finalidad, la de vigilar la bifurcación del camino viejo de Granada que venía desde Cárchel y Carchelejo. El Castillo de Otíñar era una de las fortificaciones más importantes de aquella época puesto que gracias a su posición estratégica comunicaba visualmente con otras fortificaciones como la Torre Bermeja y ésta con el Alcázar de Jaén. Ésto haría que en el caso de algún conflicto en la frontera con el reino nazarí la información llegaría hasta el Alcázar de Jaén.

Se sabe que en el siglo XIV, surgiría un núcleo de población al amparo del castillo y se sabe también que se le dotó de alcaldía con ocho mil maravedíes de tenencia, y que contaba con una iglesia.

¿Cuando llegó su decadencia? Todos los historiadores lo tienen muy claro que tras la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos, el Castillo de Otíñar perdió la función fronteriza que tenía por una parte y por otra el camino que vigilaba decayó puesto que se abrió una vía alternativa que remontaba el Guadalbullón.

Actualmente el castillo se encuentra en estado de abandono totalmente aunque se puede ver la Torre del Homenaje con sus 20 metros de altura y algunos vestigios como un aljibe. Se puede visitar aunque con precaución ya que no cuenta con medidas de seguridad ni tan siquiera para acceder hasta él, pero las vistas son impresionantes.

Antes de llegar a esta fortificación el visitante puede ver unos importantes petroglifos situados en un abrigo en la entrada del barranco de la Tinaja o también conocido como barranco del Toril.

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